Un día en la vida de un freelance

Decir adiós a la agencia me ha dado la oportunidad de experimentar cosas nuevas a nivel laboral, entre ellas, ser freelance. Lo primero que piensas al oir free-lance es: “¡Por fin soy libre!”. Pero como dijo Spiderman “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

Y es que ser freelance conlleva replantearte tu forma de trabajar para descubrir cuál es tu verdadera forma de trabajar: La que funciona mejor con tu carácter, tu energía y, por supuesto, con tus clientes.

En tu casa o en la mía en la oficina: El espacio de trabajo

Si trabajas desde casa

Es importante contar con un espacio adecuado. No todos tenemos un loft, luminoso y despejado. Pero también podemos encontrar nuestro pequeño (pero suficiente) espacio en un piso de 50 metros. Una mesa, el portátil/ordenador, luz natural o artificial (mi recomendación es luz indirecta: da un ambiente cálido a la habitación/despacho, contrarresta el brillo de la pantalla y no te recuerda a las tarde de estudio bajo el flexo) y lo que para mí nunca puede faltar: bolis, libretas y todo tipo de material de escritorio. Para esto los americanos que son muy listos tienen una palabra: Stationery.

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Si trabajas en la oficina

Cada vez hay más puestos de freelance presenciales. En este caso, el espacio te lo proporciona la propia empresa para la que trabajas. Pero aún así, puedes hacer que tu puesto de trabajo sea un poco más “tuyo”. Imprescindible, de nuevo, tu stationery. 

Consejo (sin ánimo de ser antisocial): Hazte con unos buenos cascos. La música te ayudará a concentrarte y hará más amenas tus horas de trabajo. Yo he probado unos cuantos y para mí, los mejores son los beats by dre. Son caros pero hay que verlos como una inversión. Anulan el ruido exterior y la música suena como nunca antes la habías escuchado. Pruébalos con tu canción favorita y dime si suena o no diferente.

Julio

 

Coworking: Siéntete como en casa fuera de casa

Si en tu casa no encuentras la postura, los vecinos meten mucho ruido o no te gusta trabajar más solo que la una, siempre tienes una solución: Los espacios Coworking. ¿Co qué? Coworking, con co de colaborar. Son espacios pensado para reunir a profesionales (la mayoría de un mismo sector) en los que además de compartir mesa, se comparten gastos.

Luz, conexión a internet, impresora, frigo… Aquí se comparte todo. Pero no pienses en una comuna ¡Hemos venido a trabajar! Lo bueno de este nuevo planteamiento es que reúne lo mejor de los dos mundos: casa + oficina. Tienes tu propio espacio con la libertad de llevarte hasta tu planta pero también cuentas con un ambiente de trabajo.

Y como plus: poder conocer a profesionales de tu sector de los que aprender y con los que por qué no poner proyectos nuevos en marcha.

Ucrania, HUB Madrid o Goworking son algunos ejemplos de espacios de Coworking chulérrimos.

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Horarios

¿La mejor parte de ser freelance? Que no hay horarios ¿Y la peor parte? Que no hay horarios.

Tú decides cuándo te levantas, cuándo haces un descanso o hasta cuándo dura tu jornada de trabajo. Mi experiencia me dice que esto es peligroso. Empezar trabajos a última hora del día, alargarlos durante la noche, hacer el típico “estuve hasta las mil” seguido de un Mecano.

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Lo mejor es procurar ponerte un horario. Es decir, levantarte a la misma hora todos los días e ir construyendo un hábito. Te ayudará a coger ritmo y aportará algo de orden a tu vida. He de decir que todavía no he conseguido levantarme según suena el despertador. La cama y yo mantenemos una lucha mañanera que termina en un “ni para ti ni para mí”. Ni me levanto tan pronto como quería, ni me quedo vagueando entre las sábanas.

Dresscode para freelancers

Si trabajas  fuera de casa tendrás que vestirte, o al menos, te lo recomiendo. Pero si trabajas desde casa… ¡También! Nada de quedarte en pijama durante todo el día. Pégate una ducha y ponte ropa limpia. Cómoda, eso sí. Lo ideal: pantalones sueltos y tejidos de algodón.

No pierdas la buena costumbre de pensarte dos veces qué te vas a poner para las reuniones. Si en una agencia o empresa lo haces, ahora que te representas a ti mismo, todavía más.

Must have

Email:  Configura tu firma con tus datos de contacto, enlace a tu portfolio y/o blog. Si le añades un logo le dará un toque mucho más profesional.

Bandeja de entrada: Utiliza las etiquetas para marcar los mails por colores. Te será más fácil identificar de qué direcciones son y evitarás confusiones.

Libreta mediana: perfecta para escribir y bocetar, pero no demasiado grande para llevar a las reuniones. Confesión de adicta a la papelería: Las Moleskine.

Agenda/calendario del móvil: Aunque tengas muy buena memoria… ¡Apúntalo todo! timings, entregas, reuniones…

Linkedin: Si eres freelance ¡Dilo! Actualiza tu perfil y vete subiendo tus últimos trabajos. Nunca sabes cuando uno de tus contactos puede necesitarte para un proyecto.

Productividad: No revises tu email en exceso. Hazlo 2 veces al día. Lo sé, parece una locura pero los expertos recomiendan no engancharse al refresh. 

Breaks: Haz descansos. Tómate tu café o contesta ése mail personal. Recuerda que eres tú quien gestiona tu tiempo. Y si has terminado una tarea de esas de #mátamecamión, date un capricho, como dice El Corte Inglés… ¡Te lo mereces!

Música: ¿Para qué quieres los cascos si no? Ten una buena selección de música. ¡Importante! Que sea variada, para que puedas escoger qué pega más según el trabajo que vayas a realizar.

¿Cuánto vale mi trabajo?

El dolor de cabeza de todo freelance. Sobre todo si eres novato. Yo, como redactora, no creo en las tarifas por palabras. Me parecen que merman la creatividad y que en el mundo online no tienen ningún sentido.

Aplicándolo a cualquier sector, tendría en cuenta x factores:

– Tamaño del cliente para el que vas a trabajar

– Preparación previa que exige el proyecto (Investigar el mercado, punto de partida y competencia).

– Duración del proyecto

– Necesidades del cliente: El cliente tiene claro lo que hay que hacer y es un trabajo más individual o por el contrario, necesita asesoramiento, reuniones y un contacto prácticamente diario.

– Ten en cuenta los cambios. Por mucho que cuentes con ellos, siempre habrá más.

Una de las cosas que estoy aprendiendo es que tener una tabla de tarifas es muy útil. Te obliga a hacer un listado de los trabajos que puedes realizar y a plantearte el precio de cada uno. Así cuando un amigo de un amigo en una cena te pregunte cuánto le costaría una web no tendrás que decirle el tan poco profesional “no sé, depende”.

Algunos enlaces de ayuda:

www.calculadorafreelance.com

Cuánto debería cobrar un freelance

Y esto ha sido un día en la vida del freelance. Mañana será otro día.

 

2 thoughts on “Un día en la vida de un freelance

  1. Diana Echeverri

    Enhorabuena por tu blog! Me ha encantado, ha sido de todo mi gusto. La verdad es que como todo en la vida ser freelance tiene sus pros y contras. Cuando das el paso suena estupendo, pero como dice tu comentario De Spiderman “Todo poder conlleva una gran responsabilidad”. Así que asumirlo como tal, con mucha energía fuerza y organización. Hay que crear más espacios como Goworking!! Es una brillante idea.
    Gracias por tu artículo.

    Le gusta a 1 persona

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